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18.4.12

CABEZA DE HORMIGA

9-el mejor gol de la historia


Mucho se ha escrito, hablado, discutido sobre el gol del Diego a los ingleses. Ese del barrilete cósmico. Mucho se ha dicho, pero no por mí. Y ya sabemos que aquí lo importante es lo que diga yo. Nada nuevo por lo demás. Así es como, debo decir que aquel mismo año 1986, aquel mismo mundial en México, aquel mismo partido contra Inglaterra, el mismo Diego perpetraría lo mejor que se ha hecho en el fútbol. Un gol con la mano de dios. El otro gol, el segundo mejor gol de la historia, es el del barrilete cósmico, la corrida fenomenal desde media cancha. Ese segundo gol que viene a sellar la poética futbolera que significa el primero. El de la mano de dios. Entre Diego y dios hay una mayúscula de diferencia.

No voy a volver sobre el contexto histórico, sobre la guerra, sobre el norte y el sur, el desarrollo y el subdesarrollo, o el saqueador y los saqueados. Eso no es necesario porque ya todos lo sabemos. Obviamente es necesario para entender el partido, lo que estaba en juego pero ya todos sabemos lo que significa. Y para los ingleses. El asunto acá, es que hay un gran error histórico en la certeza futbolera sobre el gol con la mano y el otro. Simplemente hay un error epistemológico. Básicamente se hacen lecturas incorrectas al respecto. Vaya noticia. Después de todo, parece que no se ha tenido en cuenta la verdadera importancia de nuestra historia. Todos quienes aseguran que el mejor gol de la historia es el de la terrible corrida, el del relato mítico de Víctor Hugo Morales, lo hacen como si el fútbol fuese un ser sobrenatural, o como si no existiese realidad en él. La tan cercana y esquiva realidad. No solo de la Argentina, hablo de este lado entero del mundo. Pueden meter a Tchile y cualquier otro país del submundo. 

Como sea, el mejor gol de la historia, del mundo, de los mundiales, del fútbol, de la vida, es el gol con la mano. En realidad ése no es solo un gol, es toda una abierta y explicita manifestación de principios, poética, política y religiosidad. El día que Maradona saltó, metió la mano y le ganó a un arquero el doble de alto que él, ese mismo día, ese mismo instante, se consagraba en la historia de los pueblos como el más grande poeta que la vida misma ha dado. En mi historia. Siempre he dicho que agradezco a la vida haber nacido tres años antes de ese año. Agradezco al destino haber estado en el planeta que el Diego cambió con ese gol. Era apenas un mocoso cuando pasó, pero lo importante es haber estado. Luego llegó el otro, el segundo mejor. Un par de minutos más tarde, vino lo que sería el cierre perfecto. Un arranque de talento, una teatral carrera para dar la conclusión precisa. Así debió haber sido, siempre. Pero no. Los medios, periodistas ciegos, opinantes sin fundamentos, no fueron lo suficientemente capaces para poder entender lo que pasó. Y no hablemos de la FIFA. Los medios, como siempre, aquellos medios de mierda que hacen de sus relatos sentencias eternas. Pero qué saben ellos de historia, qué saben ellos de la realidad. Mucho dirán algunos, pues bien, yo diría que en realidad se limitan a ejercer su dominio fantástico y construir mágicos y fantasmagóricos mundos. Qué saben los medios del juego de la pelota, o de política, o de historia. Qué saben ellos de las reglas diarias que tenemos que saltar para poder vivir. Qué mierda saben los medios masivos o la FIFA, de que en nuestro continente las reglas no están hechas solo para ser rotas, sino para romperlas y cagarse de la risa, o salir corriendo con los brazos levantados festejando un gol. Aunque haya sido con la mano. Porque al final esos son los que cuentan. Aún con el miedo que significa tratar de robarle la billetera a un gringo y que te pille la policía. No hablo simplemente de fútbol, hablo de poesía. De todo un mundo en un salto y una mano. Hay que ser honestos. Hay que sentenciar como se debe. No voy a andar con cuentos de príncipes azules o metafísicas del juego. Digo que si vamos a elegir lo mejor de la historia, seamos honestos, con nosotros mismos. No como los periodistas de la tele. Habrá quien entienda todo de una forma distinta, pero acá está mi escritura para que digan lo que quieran sobre ella. Mi responsabilidad incluye ser sincero, lo que más pueda, conmigo mismo como decía, y con quien lea esto. Deberían darme el premio nobel de la sinceridad.  

De una u otra forma, la realidad se va mostrando a nosotros. Con el segundo mejor gol, como ya dije, el gol de las mil y una gambetas, se bajó el telón. Con aquel segundo súper gol, se agranda más la figura del 10. La mano de dios, nos dice mucho sobre lo humano y lo divino. Tratar de incluir a la historia cuando conviene para luego apartarla sin mayores reparos, me suena más a políticos y revolucionarios traidores, tecnócratas despiadados, teóricos fetichistas o periodistas lamebotas.          
                 
Hace años, en un partido con unos amigos, traté de hacer un gol con la mano, salté, hice la finta con la cabeza, golpeé la pelota con la mano, hice el gol, y salí corriendo festejando mi logro, pero no me funcionó. Mis amigos me agarraron entre todos y entre risas y burlas, me dieron unos cuentos golpes por tramposo. Fui un Ícaro cayendo inexorablemente desde lo más alto. Pero no me culpo. Si Diego lo hizo, era posible que yo también pudiera. Aunque pensándolo bien, cómo se me ocurrió siquiera la idea de hacer lo que él. Iluso. 



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14.6.11

CABEZA DE HORMIGA

8- fetichismo de la poesía


Por qué escribir. No me lo pregunten. Las capacidades individuales son algo incomprensible, como cuando te dicén: te perdiste la mitad de tu vida. Siempre es gratificante saber que queda una vida y media por vivir, y que guste a quien le guste y moleste a quien moleste, habrá que sacar a relucir una nueva parte de las capacidades en esta vida y media por delante. En mi caso, la creatividad es un compromiso y la creación una responsabilidad. Pero por qué escribir puntualmente, solo puedo decir tan solo que las palabras las hemos tenido siempre y por ellas vemos. Otra cosa es creer que las palabras han empeorado. El lenguaje no empeora, ni se enriquece ni nada. Si digo “pao culiao”, planteo cosas que ni en español se entienden.

Reconozco que esa afirmación respecto al lenguaje es algo por lo menos complicado. Saltarán algunos de sus asientos como con picazón en el ano, otros se retorcerán con los dedos encrispados. Supongo que a otros una leve sonrisa les aparecerá en sus caras, pero en fin. Lo que estoy diciendo es que largar “pao culiao” es algo hermosamente complicado. Mi madre no puede decir eso. Creo que mi viejo menos. Me he llamado yo mismo el Borges de las puteadas.


Como siempre, me ando cayendo en vericuetos y laterales. No puedo evitarlo para responder una inquietud. Me cuesta encontrar un camino directo hacia un respuesta si es que la hay. Espistemológicamente hablando, ni inductivo ni deductivo, sino mas bien incompetente. Estrategicamente discapacitado, las palabras pasan por mi cabeza como micros por la alameda en la hora punta. Filas interminables de conceptos que se chocan entre si y que forman infinitos tacos, congestionando todas las vías posibles. He cometido grandes errores en mi vida, uno de ellos, escribir poemas que leo ahora y me dan ganas de llorar. Siempre he sido un mal poeta, pero no bastará para detenerme. Ya lo dije, y no es que no me importe escribir mal, pero bueno, sinó escribo, contra quién se enfrentaran los buenos poetas. Ese es el compromiso. El fetichismo también aplica a la poesía. También soy contradictorio. Sin duda. Pero de una cosa estoy seguro y es que me voy convertir en un viejo de mierda. No me queda otra. Tal vez por eso escriba. Tengo en mi interior el gen correcto, el adecuado. No hay errores en eso, más sepan que llegado el momento la decisión de sentirse joven o viejo no es cosa de cada uno.

Me acabo de dar cuenta que escribir es algo parecido a sacarse en cara constantemente los propios errores. Eso confirma mi sospecha del ejercicio autodestructivo. Una cosa media hegeliana pero al peo. Aparte, sigo manteniendo mi actitud de envidia confesada tiempo atrás, hacia quienes escriben por puro placer. Por favor no crean que sufro escribiendo esto, que me sangran los dedos cada vez que tecleo una letra de mi teclado o que el mate sabe cada vez más amargo. Nada de eso. Cuando hablo de envidia hablo de ver que otros escriben y lo hace bien y lo publican y se sienten bien con ellos mismos. Soy muy de este mundo. El tipo promedio dirían por ahí.

Respecto a lo de fetichismo y poesía, sobre eso ya han hablado mucho y grandes poetas. Parrita mismo les corrió mano a los hinchados para sacarlos del púlpito hace como sesenta años. No vale la pena que yo siga con eso. Confieso que lo puse como título a modo meramente de estrategia publicitaria. Digo Parra, el mismo gran Parra que ya todos conocen y del cual no he podido comprarme ningún libro. Solo robármelo. Me jacto de eso y de todos los libros robados a las librerías, que más que librerías parecen tiendas pitucas de vinos caros. Cada vez que entro a una de esas tiendas, me parece estar viendo a tipos y tipas que intentan demostrarle al vendedor y a los otros compradores lo mucho que saben de vinos. Toman el libros y lo huelen, lo miran, lo agitan, le pasan la lengua por la tapa, ponen cara de poto y luego van por el otro. Espero no se me quite esa costumbre tan sana, barata y gratificante del robo hormiga (si hasta el carácter zoologico de este robo me hace pensar en lo conectado que está con mi mundo). El negocio de los libros nuevos en Tchile es un gran negocio. Si ahora la antiposía parreana es antipoesía por los precios que tiene y “Libros del Nicanor” es una muy buena editorial. Historia vieja esa.

Como siempre digo, no se trata de subsidiar acá la marginalidad, esa cosa no necesita favores ni tratados paterfamiliaristas. Solo me gusta pensar en lo viejo que seré y en lo mucho que me van a joder mis nietos. Hijos tendré, supongo que nietos también.

Hay cabros culiaos que no creen que serán viejos culiaos.




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27.5.11

CABEZA DE HORMIGA

7- las esquinas donde nace la memoria


Una frase de una canción de la floripondio, me hace recordar las esquinas donde nació mi memoria. Las mismas que nunca le gustaron a mi madre y las mismas que guardan los mejores rayados de la patria. Una amiga me contó que por allá por Quilpué hay un rayado que decía: “a pinocho lo sacamos los cabros del barrio”. Otro notable rayado diarreico lo encontré hace mucho años, en la esquina de mi casa, cuando la comunidad católica puso una iglesia en nuestra antigua cancha de futbol. Decía: “querímos cancha, no más iglesia”. Notable. Eso es memoria, eso es lo que ni una teoría puede connotar. No tengo nada contra la teoría o las teorías, de hecho me gustan, pero mejor recordar que sólo son una forma de imaginar las cosas o la sociedad. Tampoco es para ponerse en cuatro y que te revienten por dentro. Cosas como las frases de arriba solo son imaginadas por cualquier teoría. La memoria es un hecho. Nuestra vida es un hecho y las posibles explicaciones son sólo eso.


Es cierto que las paredes son las pizarras del pueblo, como también es cierto y muy tristemente cierto, que las pizarras son los muros del pueblo. Que duda cabe al respecto. Las pizarras tiene todo lo que las paredes no tienen. Tienen la total y absoluta falta de memoria, de sentido y de hermandad. Las pizarras, esas totales dictadoras de nuestro mundo, son la muerte de las alegrías, son los grandes muros de la infancia, por lo tanto de la vida. Las paredes en cambio guardan para
nosotr@s la potencia de un acto hecho a nuestra medida. Por el simple hecho de que están ahí para que las tomemos. Rayarlas es un deber de todo mal ciudadano. Podríamos discutir el sentido de la palabra ciudadano, pero eso lo dejamos para después. Sólo puedo decir, que para mí, esa bendita palabra, acoge en su seno un inmenso tratado de pechoñería y marginación.


Pico y zorra se ama, es poesía. Trae a mi cabeza años de crianza mojigata y un deslenguado orden. Porque el orden no está en juego, lo que importa es qué tipo de orden y cómo entendemos nuestra posibilidad de hacerlo sin mediadores hediondos a caca. Como decía, pico y zorra se aman, es la más noble expresión de libertad. Porque el pico y la zorra realmente se aman y no se puede decir de otra forma. El pene y la vagina no se aman, esos se miran, se buscan pero no se aman, porque se sienten algo incómodos con ese pesado ropaje de gala. Si, entiendo que existen más posibilidades, pero convengamos que decir pico y zorra se aman, no excluye que zorra y zorra se amen o que pico y pico se amen. Quien tenga que escribirlo que lo haga. Ahí tiene miles de paredes que siempre, por acción de nuestra misma necesidad de memoria, son pintadas de blanco para que alguien las vuelva a rayar. Zorras y picos del mundo ámense como quieran y lo que es mejor, escríbanlo donde quieran.


Las esquinas donde nace la memoria es la pura y santa afirmación de mi vida no tan santa. Cada uno que haga lo que quiera con lo que digo, no es que no me importe, pero en esto también tengo mi corazón y no estamos para cosas raras. Los corazones de todos los piojos y piojas de mi vida se han formado mirando esas esquinas. Me identifico con ellas. La vida me ha llevado por muchas esquinas y por otras que no son tan esquinas, pero siempre reconozco en ellas un grado de propiedad. Todas las esquinas del mundo son para lo mismo. En la máquina, solo queda pararse en una de ellas y sentirse cómodo, porque ahí es donde nos hacemos por muchas razones. Se puede decir que ahí es donde nos quieren, pero bueno, desde ahí también es donde nos encontramos entonces. Este no es ningún tratado de marginalidad de nada. El que nunca estuvo horas en una esquina, igual las vió, las tocó y jamás se pudo abstraer. Querímos cancha, no más iglesias, es todo lo que hay que decir al respecto. Es todo lo que estoy tratando de que sientan, pero que no voy a poder hacer completamente, porque no soy ese rayado. En aquel rayado está la historia de millones y la otra historia de unos pocos.





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2.4.11

CABEZA DE HORMIGA

6- linduras


A pesar de que no me considero uno de ellos, toda mi vida he estado rodeado de monstruos. O por lo menos desde que tengo uso de razón, que vendría siendo el día que decidí dejar de juntarme solo con los niños de la misma calle, y emprendí una interminable carrera por conocer a gente extraña. Por favor, no se confundan, si alguno de los que alguna vez fueron los niños de mi calle, lee este asunto, sabrá que de una u otra forma, todos tenemos un gran monstruo dentro. Me fastidian los datos estadísticos, pero les aseguro que por lo menos el noventa por ciento de aquellos niños y por supuesto niñas, se convirtió en monstruo. Cuando digo que mi largo peregrinaje por el país de las monstruosidades comenzó cuando dejé de juntarme sólo con ellos, es porque no imaginaba lo terrorífico que podrían llegar a ser. Ad honorem. Aclaro esto, pues no quiero que se me escape el mencionar a los seres más abominables que he conocido, y que me han acompañado durante la mayor parte de mi vida.

Ahora bien, siento que es preciso aclarar el termino monstruo, que sin miramientos utilizo acá como quien habla de lo que se almorzó. Hablar de comida, como ya todos se habrán dado cuenta, es el mayor de los tópicos cuando se tiene algo de hambre. Será pues el gran lugar común de la humanidad al medio día. En este caso, hablar de la monstruosidad, es para mí una especie de manifiesto inmortal de mi total incapacidad de saciarme de groserías y fealdades varias. Y no es precisamente una falta de nutrición esperpéntica. Como la vez que un muy amigo, en una jornada de barata borrachera, se calló. Muy preocupado yo, lo llevé a su casa y lo acosté con una bolsa de hielo en su mandíbula que le dolía mucho. Según mi arduo historial médico, eso bastaría para aliviar las penas de mi paisano, a pesar de que él, consideraba necesario una visita al hospital.

-Nada de que preocuparse, le dije yo, mañana ya será todo mejor.

Al parecer, la monstruosidad, viene acompañada de una cuota de incomprensión.

Enorme fue mi sorpresa, como grande será vuestra decepción, al enterarme de que a la mañana siguiente, mi nombrado amigo, seguía con dolores en la mandíbula, acompañada de una especie de abertura entre los dientes de abajo. Como era de esperar, fue a urgencias donde le descubrieron una fractura de mandíbula muy grave, que le nacía desde los dientes hasta la base de la mandíbula inferior. Intervención quirúrgica urgente, par de prótesis de titanio y todo eso acompañado de una rebelde sensación de resaca por las dos garrafas y media de la tarde anterior. Pero como insistí yo, y sigo manteniendo por pura obstinación, fue mejor no haber ido a urgencias directamente, porque jamás nos hubiesen atendidos con lo borrachos que andábamos. Además el hielo puesto con cariño y fraternidad etílica, ayudo a que, como dijo el doctor, la cara no quedara tan morada. Los borrachos siempre decimos la verdad cuando nos conviene.

La monstruosidad no viene en envases pequeños y se nota. No digo que sea una buena forma de andar por la calle, o pasar las horas, pero ahora que lo pienso, se me hace que ni una de las linduras que tengo como amigos, se considera como tal. Seguro que eso es tener mucho en común. Seguro que ni una de esas linduras considera su vida monstruosa. Significan lo que son. Puestos en determinados contextos se transforman en la antítesis del lugar mismo, puesto en otros se camuflan perfectamente entre las demás bestias, es más, pueden variar de significados por propia voluntad. Yo he visto amigos mios, siendo Sandro, cara cortada y Alf, casi al mismo tiempo. O con diferencia de minutos entre una puesta en escena y otra. Y no es que ellos se crean, es que son Sandro. De hecho ocupan el mismo lugar existencial que el cantante, o el extraterrestre o el mafioso latino o lo que sean. Son monstruosos porque no son naturales. Vayan mis saludos a la distancia a quienes han hecho de mi vida algo más que solo divertirme. Recuerden que la naturaleza de las cosas no es la naturaleza de las cosas, por eso es que existe la posibilidad de que hagan lo que se les de la gana.



Chicoma

5.3.11

CABEZA DE HORMIGA

5- perpetua calificada


Cada quien tiene el derecho de ser conocido por lo que hace y dar a conocer su trabajo de la forma que estime conveniente. Eso mierda, es libertad. Zolabarrieta también se siente con el derecho de decir tonteras, pero eso, ya más que libertad, es un atentado a la humanidad toda. Televisión nacional de Tchile nos ha condenado a cadena perpetua calificada de Zolabarrieta. Mi padre está cumpliendo su condena con el sapito Livingstone y el feo de Carcuro. Yo debo cumplirla son Sobalaprieta. Todo por nuestro gusto por el futbol. Cuarenta años sin beneficios.

¡Señor Jesuuuuuus!

Zolabarrieta a quien llamaremos de aquí en adelante Sobalaprieta, no por menospreciar a quienes realmente les guste sobar un prieta (no vayan a creer l@s género entendid@s que me ando con pachotadas vegetarianas), sino porque realmente imagino al personaje éste, sobándole algo más que el lomo a sus jefecitos del canal de todos los tchilenos, no por un gustó alimenticio, sino más bien por un tema de estupidez congénita. Sobalaprieta, tiene el perfil de alumno de colegio de cura que pasa todo el día metido en la capilla con los curas y va en las tardes al colegio a visitar a los curas y hasta camina como cura. Como les conté hace tiempo, yo pasé unos años en un demoniaco colegio Salesianos y tuve un compañero de curso de apellido Montes (va a él, un fervoroso abucheo), que tenia todo el gusto por los curas. Supongo que él también era del gusto de los curas. Todos en el curso lo odiábamos, a tal punto de que cuando su apellido era dicho al pasar la lista de asistencia, todos los compañeros, sin excepción alguna, nos poníamos a pifiar su nombre. Lo llamábamos Montes buuuu... Era todo lo que se dice un conchesumadre y estoy seguro que le sobaba el lomo, la prieta y muchas otras cosas a los curas del colegio. Mis pruebas son, todo lo hijo de puta que era con el curso. También se creía con el derecho de manifestar su estupidez con plena libertad, pero en un acto de justicia popular y plena, todos los mocosos del curso lo tapábamos en silbatinas, abucheos, chuchadas, palmetazos y bolas de papeles. Eso señores es sabiduría popular. La niñez puede ser una etapa dura si eres como Sobalaprieta. El asunto es que sea dura también para los curas y su sobalaprietismo.

Ahora bien, para hablar de mi nuevamente, voy a decirle una vez más que están condenados ustedes a mí. Si yo fuera ustedes, ni siquiera lucharía contra eso. Osea contra mí y mis soliloquios. Si hay algo inevitable en este mundito, es el morbo, y leer esto tiene mucho de morboso. En el sentido estricto del termino. Según yo, esto de escribir y hablar de mí, es un necesario y enfermizo ejercicio de egolibertarismo. Me gusta escribir, me gusta que lean lo que escribo, y me gusta que sepan que yo lo escribo, aunque muchos no sepan quien soy. Espero que muchos lean lo que escribo en estas cristianas tierras del nuevo mundo donde estamos todos fritos y tenemos a todo el planeta pasado a fritura. Y ojo, porque la sartén que alguien tiene por el mango está puesta sobre un inmensa hoguera, no solo para freírnos, sino para quemarnos. Cuando mi sobrinito estaba comenzando a hablar, le decía yo que me llamaba Dios. Él, sin siquiera cuestionarlo, me llamaba Dios. Un niño inmenso, nada de morboso, pero si condenado a las penas del tercer mundo y seguramente, condenado a principiarse en el mundo futbolero con Sobalaprieta en la tele y lo que es peor, a un tío como yo, diciéndole a cada instante que las viejas del mundo solo dicen cosas de viejas y hacen parar las micros desde la mitad del pasillo gritándole al chofer. Además de dar pasitos cortos y rápidos.

Que difícil resulta existir en este país. Yo solo conozco dos países del mundo y me da la impresión de que Tchile, es el más mierda de todos. De hecho estoy seguro. Todo lo seguro que puede estar quien vive a diario en un país como éste. Acá en mi país, mio no porque sea el dueño, sino porque no me queda otra, las cosas son siempre iguales. Cuarenta años sin beneficios son siempre los años que debe pasar uno tratando de hacer todo. Desde sacarse una muela en los traumáticos consultorios, hasta pagar los estudios universitarios incompletos. Sin beneficios. No es por ser mal agradecido, pero la verdad no hay nada que agradecer. Las cosas como son, por la razón o la fuerza es un dicho tan pero tan monolítico que don Francisco, el mismo cerdo facho, ladrón y rompecorazones, lo podría ocupar en su programa del sábado por la tarde con una musiquilla irresoluta. Por la razón o la fuerza. Sentencia, pena y condena.


Chicoma


30.3.10

CABEZA DE HORMIGA

4- esperando a los bárbaros


Bueno, ¿y que se supone que haga uno cuando se te cae la vida? Dos minutos bastan para que la tecnocracia mas recalcitrante haga de sus métodos un tópico de todos los imperios habidos y por haber. Me explico. Nosotros por un lado, quemando todo lo quemable, robando todo lo robable, contando los súper 8 de primera necesidad que me saqué de Fruna, y por el otro lado, ellos, los mismos ellos de siempre, dejando que los bárbaros se den cuenta de los bárbaros que son. Yo por lo menos en ningún momento dude de mi barbarie, de mi condición pagana, hereje, primitiva, ladina. A la primera cortina metálica abierta que vi, me saque el polerón, lo convertí en un improvisado morral y pum pa'dentro, lo que fuera. Y así muchas cosas, y así muchos otros. Me interesa una reverenda raja cualquiera taxonomía mediática, cualquier indulto de lo necesario. Si se te cae la vida haces lo que tienes que hacer, no más, y cuando digo la vida es en el más amplio sentido de la palabra, aunque para muchos esto no es vida. El problema en realidad es lo que les decía antes. El problema para variar son ellos frente a nosotros. Osea, la señora paltona frente a los que mantienen su casa limpia. Aprovecho la ocasión para contarle a todo el mundo (sería una maravilla que todo el mundo leyera este poquito de escritura primaria) que vivo en la muy, muy bárbara, ciudad de Concepción, último bastión de la podredumbre humana, de la maldad ADeNeica, de la lujuria molecular. En realidad, y perdonen por mi falta de información técnica respecto a la historia oficial de la ciudad, Concepción es, como buena capital de provincia, como la vieja alcaldesa de Viña del Mar. Me refiero a lo recargádamente mal maquillada que se presenta en sociedad, y por favor, no vayan a pensar que el maquillaje es una condición necesaria para una sociedad. Pensándolo bien, no entiendo del todo el termino “en sociedad”, es como un “centro cultural”. La cosa es que a nuestra vieja fea mal maquillada, le robaron, sus sirvientes, y como en una novela de televisión nacional, aparece el capitán de la policía y su conocido adinerado, poniendo cara de pichula jactándose de su civilismo. Somos lo que somos, unas bestias, y ellos lo saben, nos mostraron lo bestias que somos y nos dieron la solución. Ni míster musculo hubiera dejado tan limpia la imagen del ejercito. Bastaron dos días de orfandad, para que el padre volviera inflado y ufano para poner en orden la casa, mandarnos castigados a nuestras casas, sin poder salir, sin poder jugar. Eso, o padre santísimo, es paternalismo. Nadie duda de los beneficios de los milicos en las calles, no vaya a ser cosa que después la vieja de la esquina ande diciendo que la mejor solución para la delincuencia son los milicos. No me extrañaría, ya va un mes.


En fin, seguramente todo lo que escribí arriba ya lo habían escuchado, leído, pensado, deducido. No me importa, si yo no se los digo no cuenta. Soy la exégesis total desde la literatura mal parida. Mis palabras, seguramente no las de otros, retumbaran por debajo de las placas tectónicas. La barbarie se construye como un gigantesco tratado de literatura universal que no alcanzaron a editar las maquinas oficiales, o que, ¿acaso al Diego no hizo el gol con la mano? Y no fue cualquier gol, fue con la mano de dios. Eso dice mucho de dios, por lo demás. Deben estar pensando que algún extraño síntoma posterremoto se apoderó de mi cerebro por la cantidad de barbaridades que soy capas de lanzar en tan poco tiempo. Los bárbaros somos siempre por descarte, antropológicamente hablando, la construcción del pagano es por homogénesis, o mejor dicho, por imperfecta homogénesis. Y si no creen lo que les digo, hoy es justo el día del joven combatiente, el toque de queda supuestamente había terminado hace unos días, pero hoy y solo hoy, todos a sus casas desde las nueve de la tarde. Una conmemoración como DIOS manda.

Lo único realmente importante después de todo, es aclararles que esto lo estoy escribiendo en un programa llamado open office, que es un procesador de textos que viene en un sistema operativo que instale en mi computador, un sistema operativo que no es window, sino ubuntu, una distribución de GNU-LINUX. Les cuento esto no por simple monería, sino más bien porque les puedo contar lo que quiera. Total si ya empezaron a leer seguro vana seguir hasta que termine. Dejen de lado window, que es una mierda, con todos sus programas con licencias, con codigos y virus y bla bla bla. Yo me demore dos días en convencerme y eliminé window de mi computador y ahora me siento un ser humano un poco, no, mejor dicho, harto mas aliviado. El único problema es que a esta hora siguen los milicos dando vueltas por las calles buscando algún extraño barbudo de pelo largo, con rayados en el cuerpo para sentenciarlo a la sagrada trinidad que nos juzga: el legislativo, el ejecutivo y el judicial.


chicoma

10.3.10

CABEZA DE HORMIGA

3- terremoto



Salta la Ofelia mi perra sobre la cama, se mueve todo se mueve y salto, se mueve todo no para de moverse, mas fuerte mas fuerte, se sigue moviendo y salto de la cama corriendo donde mi hermana y su hijo, los encuentro bajo la puerta abrazados, se sigue moviendo todo, el ruido es terrible, se mueve absolutamente todo, todo, todo, se mueve y le canto al enano, los abrazo y se sigue todo moviendo, los abrazos, los abrazos los cantos y los besos, el movimiento y sigue todo y nada para, los dejo un momento y a ver a la abuela sigue todo quebrándose, las puertas duras, se mueve y todavía no para, mi abuela sentada en su cama y me dice que está bien, y me acuerdo de mi madre en la pieza de arriba, no para por la mierda con un ruido de mierda, se cae la tele donde mi abuela, se cae todo, mi hermana sigue en la puerta con el enano, sigue sigue sigue sigue, SE MUEVE TODO, ni se de mi, trato de subir y veo a mi madre tratando de bajar, es rápido todo pera nada pasa, sigue moviéndose, moviéndose, moviéndose, que pare por la mierda, que pare el ruido, que pare de moverse, que pare rápido, porque todo se cae, porque está todo negro, porque el ruido es muy fuerte. Y por fin para. Y todos juntos y todos parecemos estar bien, a bajar el automático de la luz, a cortar el agua, a buscar a la Ofe, bajamos todos, sigue todo negro, se sienten los ruidos por toda la ciudad. Una frazada para la vieja y el niño. Un poco de ropa para ellos, rápido todo rápido, los vecinos corriendo en la calle, alarmas, gritos. Horrible, frío afuera. Esto es un terremoto. El gas, las réplicas, corro a la casa de mi padre, de mi otra abuela, me caigo porque hay escombros por todos lados, porque hay oscuridad en todos lados, gente atrapada, gente desesperada, nadie sabe nada, todos tienen miedo, miedo, existe el miedo, esto es miedo, un vecino tratando de sacar a su familia de la casa, la casa de derrumbada sin saber si están vivos, corro toda la noche, preocupación por todos, mi familia, mis amigos, mi compañera, como estará ella, por la mierda como estará ella, esto si que es un terremoto, la noche es tremenda, ES ENORME, la noche no termina con el sol. Sale el sol, todavía está el miedo y sigue moviéndose la casa grande, bicicleta y a su casa, toda la ciudad con miedo, que si existe, que está en la humanidad mas profunda porque es la naturaleza mas profunda. Se cae un edificio, se cae un puente, se cae todo el barrio, fuego, humo, sirenas, gritos, mucho humo y el olor es el del infierno., parece quemarse todo, y no se si es verdad es la histeria, pedaleo y cruzo el puente y un supermercado abierto, y las viejas gritando groserías al por mayor, y cajas y cajas y cajas de comida, de bebidas , leche, y están todos bien al otro lado del Bio Bio, y los abrazos, y los besos, y devuelta, falta agua, falta de todo, la casa llena de vidrios rotos, la ciudad entera llena de vidrios rotos, de escombros, cosas en el suelo todo en el suelo, el paisaje no es un paisaje y mi madre que no puede estar quieta, ordena lo que puede, unos vecinos que se quedan con nosotros, colchones en el suelo para que duerman los niños, la abuela, que ganas de gritar, y falta mucho. El día es horrible, todos buscan a todos, y luego el mar que se sale por todos lados y las noticias que no llegan, soledad, como se supone que se aguanta, hay que buscar comida, hay que buscar agua, los días son terribles, el cansancio es enorme, gente muerta, gente sin casa, lo peor, gente con miedo, mucho miedo, muchísimo miedo, histeria colectiva los fantasmas, violencia, por las noches las replicas, fuertes, menos fuertes, todas parecen ser un cataclismo, por las noches nadie duerme, fuegos en las calles, rifles, escopetas, palos, cuchillos, neumáticos quemados, milicos, militares, muchas armas, mucho miedo, nadie duerme por días, gente con frío, tensión, la turba que viene a robar , a matar, a violar, vienen los bárbaros, vienen los bárbaros, esperando a los bárbaros, es lo mismo, la jauría aparecerá en cualquier momento, sin dormir la gente se vuelve sobre sus miedos, los bárbaros, periodistas de mierda, información de mierda, militares de mierda, replicas y se mueve hasta el alma. Me abraza ella y las lagrimas, solo un instante pero las lagrimas, sigue el terremoto, no para esta mierda, todo se mueve, el miedo tampoco para, nos hacemos los fuertes, una patrulla de militares armados hasta los dientes por fuera de mi casa, tanquetas, vecinos armados dispuestos a matar al primer desconocido, llamas humo sirenas, falta combustible, nos metemos a un supermercado, me meto a un supermercado, me caigo caótico todo, me quitan unas bebidas, la comida cae al suelo, todo es confusión y llegan los militares y solo hasta las seis, solo seis horas para poder vivir, aburrimiento cansancio frío, el terremoto dura semanas. Y la prensa es una mierda, la información es una mierda, solo una radio, por las noches nadie duerme. Y otra vez se mueve, no para. Esto es un terremoto.



Chicoma


21.2.10

CABEZA DE HORMIGA


2- matar al presidente



Si es necesario matar al presidente.


El sentido del humor es algo extraño y algo perverso en personas como yo, y muy simple y obvio en personas como los presidentes. La cosa es que para ser un presidente solo se debe poseer algunas poquísimas características, muy obvias por lo demás, y el sentido del humor de un ladrillo. Si debemos o no matarlo, eso ya no parece un chiste, pero confío en el bruno sentido del humor de los que leerán esto. Un buen chiste sería que un día interrumpieran mi teleserie mexicana de la tarde, para transmitir en vivo y en directo los últimos sucesos en la moneda: EXTRA; EXTRA, hace algunos instantes un desconocido hizo ingreso en el palacio de gobierno y mató al presidente. ¿O no?


¿Pero como es la cosa? Que tengo que ver yo y mi columna con el presidente. En esta humilde pero grandiosa columna no se quiere por nada del mundo caer en bajezas tales como proponer un estado, u otro. En la medida que voy escribiendo esto, surge la certeza que dentro de mí existe la mayor y más terrible contradicción posible para quien posa sus piececitos de niño sobre suelo alguno. Realmente no me imagino bajo algún estado. Me explico. No sea cosa que después vayan diciendo por ahí que el caos se apoderó de mí. Expiación so pena de indiferencia: señoras y señores, si quieren o no “sentir” el humor, eso ya es cosa suya. No digan que no se los advertí, no deseo, ni los induzco a un estado. Lo de matar o no al presidente es un ejemplo y si quieren seguir leyendo mis cosas es bajo libertad de elección. Como les mencioné la vez pasada, solo pretendo hablar de lo que se va escribiendo, y hablar de presidentes y esas cosas ya me dejó medio mareado, sobre todo con eso de los estados. Ya se me enredó el tema y me está costando desatar el nudo, tal vez en otra ocasión les hable de mi total sentido de contradicción, por ahora solo puedo concentrarme en lo extraño que resulta escribirles, o más ampliado todavía, escribir sobre lo que sería un buen chiste. Como una pista les cuento que todavía no tengo una idea clara clara sobre que debo seguir poniendo en este “papel”. Si se debe o no sentir el humor, aceptaremos acá por lo menos, que seguramente no se puede hacer reír a un profesor con un eructo en su clase. Como cuando aquella ves que tuve que presentarme ante un juez de policía local por estar bebiendo felizmente con unos amigos en una bella plaza de la patria. Esa ves, yo muy amablemente, al entrar a la sala del juez en cuestión, le referí un cordial “hola” por saludo, frente a lo que este opaco personaje se indigno y me hizo repetir el saludo un par de veces hasta llegar al “buenos días señor juez” –imagínense-.

-Yo: hola

-Juez: ¿cómo hola?

-Yo: ¿….?

-Juez: se dice buenos días (con el tono de un buque de guerra)

-Yo: buenos días

-Juez: ¿buenos días que? (cara de escroto)

-Yo: buenos días señor

-Juez: señor juez (vuelve el buque de guerra)

-Yo: ¿……. buenos días señor juez?


Esta es otras de las ventajas de escribir mi evangelio. Si Jesús contaba parábolas a sus discípulos, yo puedo ocupar mis palabras para destruir a quien estime necesario y los mal humorados son siempre un blanco fácil. Los mundos posibles son también producto de quienes los inventan, y para eso hace falta solo la intención de escribirles esto y un poco de paciencia apresurada por los hechos, que vendría siendo la gota que rebalsa el vaso. Los jueces también se ríen como ladrillo, que duda cabe, si los presidentes y los jueces son la muerte de todas las alegrías. Una ves de niño, estando yo en un terrorífico colegio Salesianos, fui elegido para darle una bienvenida al, en ese entonces, presidente de Tchile. No viene al caso puntualizar el nombre, el asunto es que cuando aquél siniestro presidente me dio la mano, no pude evitar pensar en lo que sería hacerle un “oso”. Hubiera sido sin duda mi sentencia de muerte, cosa que por lo demás llegó inexorablemente, pero en aquel momento no pude hacerlo por la deshonra que hubiera causado al colegio, al curso, a la familia y quizás a la región entera. Me imaginaba en los principales titulares del país yo y mi “oso” al presidente, como un hecho reprochable y fatídico. Imaginaba mi excomunión de la vida pública, la apatía de mis parientes. De haberlo hecho, y me arrepiento del no, hubiese quedado en lo alto del humor nacional, pero el presidente no habría reído. Una sola pregunta me queda de todo este monólogo indiscreto: ¿a alguno de ustedes se le ocurre una manera divertida de matar al presidente?




Chicoma

15.2.10

CABEZA DE HORMIGA

1- mente criminal



Ayer me encontraba revisando, no se porque, unos blog de personas que se dedican a escribir alguna cosa, a modo de columna, crónica, o algo así, y decidí que yo también quería hacer algo parecido. La verdad es que no puedo aclarar el motivo, aunque sospecho que tiene que ver primero que todo – y obviamente- por algún aspecto autodestructivo de mi persona, y segundo, pero en realidad primero que lo primero, por pura y completa envidia. Si alguna persona escribe todas las tonteras que se le ocurren, y las pública en alguna parte, es seguro que yo pueda escribir mis tonteras también, que por lo demás, son mejores tonteras. Tengo una noción de mi mismo extremadamente piadosa. Soy como un fundamentalista de mi mismo, aunque según mi signo del zodiaco, esto no es más que un caparazón para cubrir mi interioridad frágil, sensible, y esas cosas. Aun así me considero el mejor columnista de opinión que aun no escribe ni una sola columna. Esto que estoy haciendo no es más que la confirmación de mi idea y mostrarles las malas características de mi signo zodiacal es la verdadera prueba que demuestra mi total capacidad: “…tiene una notable tendencia al mal humor. Son calculadores aunque desordenados y sobre todo, auto compasivos. Cambia de estado de ánimo y es demasiado susceptible. Le cuesta dejar una situación. No le gustan para nada ni el fracaso, ni los consejos, ni las situaciones conflictivas. No acepta demasiado bien a las personas que le lleven la contraria y no soporta que le digan qué tiene que hacer.” No les digo que signo es porque espero de mis “lectores ideales” que sean capaces de captar por las características dadas de que estoy hablando. No deseo lectores posibles, solo deseo lectores ideales. Es lo mismo que decirles que todo lo que tienen que hacer para ser grandes lectores, es abrir Google y escribir “características de los signos del zodiaco”. Listo. Puedo ser, aparte de un columnista muy seguro, uno muy intuitivo, no digamos que paternal, pero si uno complaciente. Dudo que deseen quedar ante sí como unos incapaces. Solo deben descubrir el signo y podrán llegar a ser lo que deberían ser.


Otra cosa que sin duda debiera contarles para que logren entender la importancia de lo que están leyendo, es que esto de entregar mis secretos y confiarlo a no se que persona, me destruye pues. Esto es como un evangelio, el evangelio de mi mismo escrito por mi mismo. Ya les mencione que además poseo muchísimas personalidades, y todas ellas devotas de mí. Si bien es cierto todas ellas propensas a destruir el “envase” que las contiene. O que creían. Si decidirse a escribir una columna – y no sabemos tampoco si seguirá escribiéndose, ni por cuanto tiempo ha de hacerse, ni menos aún sobre que se tratará-, corresponde notablemente a una incapacidad de mantener las cosas ahí, justo donde estaban. Sospecho si, que solo hablaré de lo que se va escribiendo, con eso debiera bastar para controlar a un grupo estable de lectores. No esperen ni cine, ni libros, ni no se que mas. Apelo al morbo colectivo de individuos sedientos de tonteras, y no a esas completas, saciadas y rellenas mentes que frente a una tontera más, se desbordan y se parecen a una tapa de alcantarilla reventada. Esto es sin duda una tontera. ¿Para qué destruirme, siendo yo fiel a mi mismo? Me sorprende mi capacidad de seguir dando vueltas en un mismo tema, como si fuera este el verdadero sentido de la escritura. Bueno, y quien dice que no lo sea, si mas que mal el que escribe soy yo.


Una sola anécdota, como para que después no pelen, diciendo que leyeron por ahí a un tipo insoportable y displicente: en la misma pieza donde estoy escribiendo esto, hay un amigo mío durmiendo hace ya unas horas. El problema es que este amigo tiene la terrible costumbre de hacer sonar los dientes mientras duerme, como friccionándolos entre ellos, provocando un sonido de mierda, y lleva ya una semana alojándose en mi casa. Yo llegué a pensar que lo hace a propósito, solo con el fin de ser solo él quien pueda dormir. Así mientras duerme se encarga de mantener despiertos y nerviosos a todo aquel que duerma cerca de el. Tal vez sea por ego. Puede que le excite la idea de que lo vean dormir. Está bien, lo hace dormido, pero el sonido que provoca solo puede ser concebido por una mente criminal completamente lúcida. ¿Han escuchado a alguien haciendo sonar sus dientes mientras duerme? Es muy, pero muy desesperante. Pero es mi amigo y ¿cuantas almas tienen la oportunidad de conocer en persona a uno de estos?



Chicoma