15.2.10

CABEZA DE HORMIGA

1- mente criminal



Ayer me encontraba revisando, no se porque, unos blog de personas que se dedican a escribir alguna cosa, a modo de columna, crónica, o algo así, y decidí que yo también quería hacer algo parecido. La verdad es que no puedo aclarar el motivo, aunque sospecho que tiene que ver primero que todo – y obviamente- por algún aspecto autodestructivo de mi persona, y segundo, pero en realidad primero que lo primero, por pura y completa envidia. Si alguna persona escribe todas las tonteras que se le ocurren, y las pública en alguna parte, es seguro que yo pueda escribir mis tonteras también, que por lo demás, son mejores tonteras. Tengo una noción de mi mismo extremadamente piadosa. Soy como un fundamentalista de mi mismo, aunque según mi signo del zodiaco, esto no es más que un caparazón para cubrir mi interioridad frágil, sensible, y esas cosas. Aun así me considero el mejor columnista de opinión que aun no escribe ni una sola columna. Esto que estoy haciendo no es más que la confirmación de mi idea y mostrarles las malas características de mi signo zodiacal es la verdadera prueba que demuestra mi total capacidad: “…tiene una notable tendencia al mal humor. Son calculadores aunque desordenados y sobre todo, auto compasivos. Cambia de estado de ánimo y es demasiado susceptible. Le cuesta dejar una situación. No le gustan para nada ni el fracaso, ni los consejos, ni las situaciones conflictivas. No acepta demasiado bien a las personas que le lleven la contraria y no soporta que le digan qué tiene que hacer.” No les digo que signo es porque espero de mis “lectores ideales” que sean capaces de captar por las características dadas de que estoy hablando. No deseo lectores posibles, solo deseo lectores ideales. Es lo mismo que decirles que todo lo que tienen que hacer para ser grandes lectores, es abrir Google y escribir “características de los signos del zodiaco”. Listo. Puedo ser, aparte de un columnista muy seguro, uno muy intuitivo, no digamos que paternal, pero si uno complaciente. Dudo que deseen quedar ante sí como unos incapaces. Solo deben descubrir el signo y podrán llegar a ser lo que deberían ser.


Otra cosa que sin duda debiera contarles para que logren entender la importancia de lo que están leyendo, es que esto de entregar mis secretos y confiarlo a no se que persona, me destruye pues. Esto es como un evangelio, el evangelio de mi mismo escrito por mi mismo. Ya les mencione que además poseo muchísimas personalidades, y todas ellas devotas de mí. Si bien es cierto todas ellas propensas a destruir el “envase” que las contiene. O que creían. Si decidirse a escribir una columna – y no sabemos tampoco si seguirá escribiéndose, ni por cuanto tiempo ha de hacerse, ni menos aún sobre que se tratará-, corresponde notablemente a una incapacidad de mantener las cosas ahí, justo donde estaban. Sospecho si, que solo hablaré de lo que se va escribiendo, con eso debiera bastar para controlar a un grupo estable de lectores. No esperen ni cine, ni libros, ni no se que mas. Apelo al morbo colectivo de individuos sedientos de tonteras, y no a esas completas, saciadas y rellenas mentes que frente a una tontera más, se desbordan y se parecen a una tapa de alcantarilla reventada. Esto es sin duda una tontera. ¿Para qué destruirme, siendo yo fiel a mi mismo? Me sorprende mi capacidad de seguir dando vueltas en un mismo tema, como si fuera este el verdadero sentido de la escritura. Bueno, y quien dice que no lo sea, si mas que mal el que escribe soy yo.


Una sola anécdota, como para que después no pelen, diciendo que leyeron por ahí a un tipo insoportable y displicente: en la misma pieza donde estoy escribiendo esto, hay un amigo mío durmiendo hace ya unas horas. El problema es que este amigo tiene la terrible costumbre de hacer sonar los dientes mientras duerme, como friccionándolos entre ellos, provocando un sonido de mierda, y lleva ya una semana alojándose en mi casa. Yo llegué a pensar que lo hace a propósito, solo con el fin de ser solo él quien pueda dormir. Así mientras duerme se encarga de mantener despiertos y nerviosos a todo aquel que duerma cerca de el. Tal vez sea por ego. Puede que le excite la idea de que lo vean dormir. Está bien, lo hace dormido, pero el sonido que provoca solo puede ser concebido por una mente criminal completamente lúcida. ¿Han escuchado a alguien haciendo sonar sus dientes mientras duerme? Es muy, pero muy desesperante. Pero es mi amigo y ¿cuantas almas tienen la oportunidad de conocer en persona a uno de estos?



Chicoma

2 comentarios:

Fiestoforo dijo...

Tan buenas las columnas. Tu amigo es un bruxista, debe andar medio nervioso por algo.
Me gustó la escritura!
Salud!

chicoma dijo...

gracias.

si el loco tiene la mansa cagà en la caeza (si estas leyendo esto amigo: ya tu saes papi)
jajajajajajajajajajaja